Automatización en Shopify B2B: tres apps first-party que te ahorran desarrollo a medida
El reflejo cuando montas un eCommerce B2B sobre Shopify es enviar cada flujo a desarrollo. Captar mayoristas, restringir el checkout, avisar de facturas a punto de vencer. Tres tickets a desarrollo antes de empezar.
En la mayoría de proyectos eso es matar moscas a cañonazos. Shopify tiene tres aplicaciones propias —first-party, mantenidas por Shopify— que cubren cerca del 80 % de esos automatismos sin una sola línea de código. La gracia no está en que existan, sino en saber dónde llegan y dónde toca complementarlas.
Vamos a las tres, con el matiz que la documentación oficial no te cuenta.
Shopify Forms: captura mayorista que crea la Company sola
Shopify Forms te permite publicar un formulario de alta mayorista (razón social, CIF, volumen estimado, lo que necesites). Cuando un lead lo envía, Shopify crea automáticamente la Company, la Location y el Customerasociados en tu panel. No hay copiar y pegar manual desde un correo a la ficha de empresa.
Para un equipo comercial que recibe altas a diario, esto solo ya justifica activarlo. El lead entra estructurado como entidad B2B, no como un email suelto en la bandeja.
El matiz de campo: crear la Company no es lo mismo que activarla. El registro nace sin catalog ni price list asignados, así que ese cliente todavía ve precios PVP de escaparate. Si lo dejas ahí, has automatizado el alta pero no la activación comercial, que es donde está el valor.
Forms te da la entidad. Tú decides si entra ya con tarifa o se queda esperando aprobación.
Nuestra forma de cerrar ese hueco es no asignar tarifa en la captura, sino disparar un Flow al crearse la Company que la deja en estado «pendiente de validación». Comercial revisa el CIF, aprueba, y solo entonces se asigna catalog y price list. Captura automática, activación con criterio humano. En B2B, dar precio mayorista a quien rellena un formulario sin filtro es un problema, no una eficiencia.
Checkout Blocks: reglas en el pago sin tocar checkout.liquid
Checkout Blocks —first-party desde que Shopify integró la tecnología— te deja modificar el checkout con bloques de arrastrar y soltar. Sin tema, sin Liquid, sin reescribir nada. Dos usos que en B2B se piden constantemente:
- Ocultar métodos de envío según el cliente. Por ejemplo, esconder transportistas o puntos de recogida que no aplican a perfiles no-B2B.
- Exigir pedido mínimo antes de permitir avanzar.
Funciona sobre Checkout Extensibility, lo que implica dos cosas que conviene tener claras desde el día uno.
Primera: necesitas Shopify Plus para personalizar el checkout a este nivel. En planes inferiores el checkout no es editable así. Segunda: estos bloques operan sobre la nueva extensibilidad, no sobre el viejo checkout.liquid. Si arrastras una migración pendiente de checkout clásico, primero migra, luego automatiza.
Y un detalle importante sobre el pedido mínimo. Ocultar el botón o mostrar un aviso es presentación, no validación. Si quieres bloquear de verdad que se complete una compra por debajo del mínimo —y que no se salte por API o por un carrito manipulado— el sitio correcto es una Checkout Validation con Shopify Functions, no solo un bloque visual. Checkout Blocks resuelve la experiencia; Functions resuelve la regla de negocio. En B2B necesitas las dos capas.
Shopify Flow: el cerebro, con un matiz sobre los plazos
Flow es el motor de automatización por eventos: cuando pasa X, haz Y. Es donde dejas de pegar acciones manuales una a una.
El caso clásico —avisar cuando una factura B2B está a punto de vencer— es exactamente su terreno. Los pedidos con payment terms (Net 30, Net 60) generan eventos que Flow puede escuchar para mandar recordatorios, etiquetar la Company o avisar a tu equipo de cobros.
El matiz que cuesta un par de iteraciones descubrir: Flow reacciona a eventos, no vigila fechas por sí solo. No existe un trigger nativo «faltan 3 días para el vencimiento» que se dispare solo cada mañana. Si lo montas de forma ingenua, el aviso no salta cuando esperas.
La solución limpia es Scheduled time: un Flow programado que se ejecuta cada día, recorre los pedidos con payment terms pendientes, calcula los días hasta el vencimiento y manda recordatorio a los que entran en ventana. Evento de calendario más lógica de filtrado, no evento de pedido. Es la diferencia entre «no entendí por qué no saltaba» y un sistema de cobros que funciona solo.
Flow no piensa en el tiempo. Le tienes que dar tú el reloj.
Cómo encajan: una cadena, no tres apps sueltas
El valor real no es cada app por separado, es la cadena:
Forms capta y estructura el lead → Flow valida el alta y asigna tarifa tras aprobación → Checkout Blocks (con Functions detrás) gobierna las reglas del pago → Flow vigila los plazos y dispara cobros.
Montado así, un cliente mayorista entra, se activa con criterio, compra bajo tus reglas y entra en tu ciclo de cobro sin que nadie toque una hoja de cálculo. Cero desarrollo a medida para el flujo base.
Dónde paramos y llamamos a desarrollo
Estas tres apps cubren el grueso del B2B estándar en Shopify Plus. Nuestra posición:
Úsalas cuando tus reglas son lineales —captar, validar, restringir, recordar— y tu lógica de precios cabe en catalogs y price lists nativos. Para el 80 % de los catálogos B2B, esto es suficiente y te ahorra mantenimiento.
No las fuerces cuando la lógica de negocio vive en el ERP: tarifas calculadas en tiempo real por cliente y volumen, control de crédito con bloqueo automático, descuentos escalonados que dependen del histórico. Eso no se resuelve con bloques ni con un Flow programado: se resuelve sincronizando Shopify con tu ERP vía middleware, y dejando que Flow orqueste solo lo que pasa dentro de Shopify.
La regla práctica: first-party apps para el flujo comercial; integración ERP para la verdad de negocio. Cuando intentas que Flow haga de ERP, el sistema se vuelve frágil y nadie se atreve a tocarlo seis meses después.
Automatizar bien en Shopify B2B no es hacerlo todo con apps. Es saber exactamente dónde acaba la app y empieza el ERP.